Quienes Somos

Somos la  Iglesia Arca de Salvacion e.V. la cual fue fundada por voluntad divina en la Ciudad de Augsburg, Alemania en el año 2012 por el Pastor Jorge Rosario Deño; la visión de su siervo consistía en que todo Augsburg se convirtiera al Evangelio.

Desde sus inicios, hemos mantenido una línea de disciplina cultual y un gobierno de Dios el cual se manifiesta en la obediencia a los principios de doctrina contenidos en las Sagradas Escrituras.

Nos constituimos legalmente en Agosto del 2012 ante la oficina de Gobernación en el Distrito Federal y con la reforma de la Constitución de la República Alemana obtuvimos el registro número 1497G/12.

La sede de la Iglesia Arca de Salvacion está en la Ciudad de Augsburg, podrá contar con el número de presbiterios, regiones, institutos, iglesias y misiones que sean necesarias para el cumplimiento de sus objetivos.

La Iglesia Arca de Salvacion e.V. no depende de ninguna iglesia o institución eclesiástica, nacional o extranjera, sino que es autentica en su origen y desarrollo.

La explicación del logotipo de la Iglesia Arca de Salvacion tiene su base espiritual en el versículo que Dios le diera a su siervo y fundador pastor Jorge Rosario Deño.   Dicho versículo es:

Y como fué en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre Lucas 17:26Arche-der-errettung8.jpg

Asímismo durante sus años de existencia, la Iglesia Arca de Salvacion e.V.  ha mantenido su forma de gobierno ya descrita y ha enriquecido su doctrina sin variación alguna de sus ideales espirituales originales.

Por considerar importante este punto y tomando en cuenta la crisis de fe, de doctrina y de prácticas religiosas que caracterizan los últimos tiempos, a continuación presentamos la esencia bíblica de la doctrina de la Iglesia Arca de Salvacion e.V.

 Puntos doctrinales de la Iglesia Arca de Salvacion e.V.

En lo que Creemos

Nuestro Credo es Bíblico y Trinitario, describiéndose en 8 puntos doctrinales, los cuales son:

 

1. La personalidad de Dios.

Esto indica que posee los atributos propios de la personalidad, que tiene inteligencia, sentimientos y voluntad, cualidades que sólo corresponden a la persona. Por tanto DIOS piensa, siente y quiere.

Llamamos DIVINA TRINIDAD a DIOS, sosteniendo que en la UNIDAD DEL SER DIVINO hay tres personas distintas, PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO, quienes son consubstanciales, coeternas y coiguales. (Is. 55:8; Jn. 3:16; 1 Ti. 2:3-4).

2. La Biblia es la palabra de Dios inspirada divinamente y por lo tanto, la única regla de nuestra fe y a la que debe ajustarse nuestra vida.

Conocida también con el nombre de Santa Escritura, la Biblia es guía de salvación para el ser humano. Por medio de ella el hombre sabe que hay un DIOS único y verdadero, y sabe cómo acercarse a Él y conocerle (Jn. 20:30-31; 2Ti 3:15-17; 2P. 1:21).

3. Cristo Jesús es el único y suficiente salvador de las almas.

Entendemos la salvación como el estado de liberación espiritual y de gracia y perdón, al que somos conducidos por el DIOS único, cuando por medio de la fe en el SEÑOR JESUCRISTO, somos aceptados en Él y hechos hijos de DIOS.

El SEÑOR JESUCRISTO nos salva del pecado, de la servidumbre del pecado, de las consecuencias y del autor del pecado.

Lo único que necesita la persona para ser salva es arrepentimiento y fe en el SEÑOR JESUCRISTO, porque escrito está: “Y en ningún otro hay salvación, porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hch. 4:12).

De modo que nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, JESUCRISTO, EL HIJO DE DIOS (Mt. 1:21; Jn. 1:29; Ro. 6:23: 1 Co. 3:11).

4. La Santificación, como una parte integrante de la experiencia de la salvación, es indispensable para ver a Dios y para vivir eternamente con Él.

Bíblicamente, santo y santidad significan “ser separado” a fin de vivir para DIOS y servirle. La verdadera santidad caracteriza los actos externos, pero más todavía el móvil o la intención del corazón.

Creemos en la santificación posicional que comienza desde que el ser humano cree en CRISTO JESÚS y es regenerado por el ESPÍRITU SANTO.

Creemos también en la santificación progresiva porque el creyente debe seguir la santidad.

Santificador es el ESPÍRITU SANTO que actúa en nosotros los creyentes, conduciéndonos a una vida de perfección en CRISTO, hasta que la gracia de DIOS brille en nosotros y la imagen de CRISTO sea formada en nuestra vida (2 Co. 7:1, 1 P. 1:2,15-16)

5. El bautismo con el Espíritu Santo y fuego, concedido por el Señor Jesucristo, es una experiencia necesaria para el progreso de la vida divina en el creyente y para llenarle de poder.

El bautismo con el ESPÍRITU SANTO es el acto del SEÑOR JESUCRISTO por el cual los creyentes somos investidos con poder desde lo alto cuando viene sobre nosotros el ESPÍRITU SANTO, llenándonos de su plenitud y concediéndonos la facultad de hablar en otras lenguas. Esto es una señal divinamente designada de que tal investidura se ha realizado en nosotros.

Categóricamente afirmamos que el bautismo con el ESPÍRITU SANTO es una de las grandes realidades del cristianismo y es una promesa de DIOS en el Antiguo Testamento que tiene su cumplimiento en el Nuevo Testamento (Lc. 11:13; Hch. 2:38; 5:32)

6. Creemos que el Señor Jesucristo es el sanador de nuestros cuerpos mortales cuando estamos enfermos.

Nuestra fe cristiana en la sanidad divina se apoya en las promesas de DIOS escritas en la Biblia.

Después de la caída, DIOS le dio al hombre la promesa de un REDENTOR que vendría a librarlos del estado de ruina y miseria en que había quedado.

El Mesías venía a salvar al ser humano del pecado y de todas sus consecuencias, una de las cuales es la enfermedad. Por ello, en su muerte expiatoria el SEÑOR JESUCRISTO proveyó una doble sanidad para nosotros, tanto física como espiritual (Mt. 9:1; Lc. 13:13; Hch. 10:37-38).

7. Creemos en la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo.

La doctrina de la Segunda Venida de nuestro SEÑOR y SALVADOR JESUCRISTO es tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Él mismo prometió a sus discípulos que vendrá por segunda vez para llevar con Él a los suyos.

La Segunda Venida del SEÑOR es una necesidad absoluta para que el plan de DIOS llegue a su consumación. Ciertamente, el momento de Su Venida nadie lo sabe, y se han hecho infinidad de conjeturas y cálculos al respecto.

Pero de lo que sí estamos seguros es que Él vendrá otra vez y de que el tiempo de su venida se aproxima. Como no sabemos el día ni la hora en que esto sucederá, debemos vivir en santidad, preparados para este glorioso acontecimiento (Mt. 24:34-37; Jn. 14:2-3; He. 12:14).

8. Creemos en la Resurrección e inmortalidad del creyente.

Los creyentes tenemos un cuerpo mortal y corruptible, y tendremos que morir y ser presa de la corrupción en el sepulcro, por razón de que el postrer enemigo que será destruido es la muerte, y esto así seguirá hasta que CRISTO venga y nos lleve con Él.

Tanto la resurrección como la inmortalidad del creyente deben entenderse en relación con la segunda venida de nuestro SEÑOR JESUCRISTO y como acontecimientos simultáneos a ella.

Todos los creyentes de todas las épocas que ya han muerto y los que vivan en la Segunda Venida del SEÑOR, seremos transformados. Desde ese momento unos y otros seremos hechos inmortales y nunca más estaremos sujetos a la muerte, sino que por toda la eternidad tendremos un cuerpo glorificado e inmortal de acuerdo con la poderosa obra REDENTORA de CRISTO el SEÑOR (1 Co. 15:22-23,42-54; Fil. 1:21-23: 1 Ts. 4:13-17).

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